ornella vilaro

prologo

                                            PROLOGO

  Alguna vez alguien me dijo que no sabía contar, que mis ideas parecían a medio cocinar, como si faltara algo. Tenía razón. Incluso si hasta un consejo, fue capaz de darme y sito sus textuales palabras: “Mira amigo mío deja que me tome el atrevimiento de darte un concejo, se que esta actitud de mi parte puede resultarte algo agresiva, pero de alguna manera has de comprender. Esto que haces es una total perdida de tiempo, pues no tienes formación, ni chapa de escritor. Debes abandonar toda ilusión no puedes escribir. Deberías dedicarte a cosas más mundanas. Ve y búscate un buen trabajo como empleado eres inteligente, se nota en tu rostro, seguro podrás ascender en la mecánica de una empresa estándar proveedora de servicios”. Triste y apesadumbrado, sin poder contestarle, con los ojos llenos de lágrimas levante mis escritos y me retire del lugar. Nunca más volví a ese lugar.
  Con los ojos ahogados en lágrimas camine no menos de veinte cuadras dejando caer cada hoja de sudor y sacrificio, cada cuento donde había desnudado mi alma. Con cada paso recordaba como los autores destacados en sus numerosas clínicas, como se les dice a los pequeños cursos de unas pocas horas, nos recomendaban mantener distancia de nuestro trabajo, para evitar que las critica constructivas nos afectaran. Por supuesto luego, pasan a contarnos como por un golpe de suerte ellos comenzaron a publicar sus novelas y cuentos en grandes editoriales. Siempre es fácil si tenes un editor amigo o si tu maestro de primero superior resulta que era un de los escritores que gano el premio Nébula dos años antes. Incluso tienen el tupe de hacerse los auto críticos y decir que sus trabajos iníciales eran patéticos, qué no entienden como pudieron publicarlos en ese momento. Claro si esto es un gueto todo queda entre conocidos, hipócritas eso es lo que son. Después, después quieren convencernos de lo increíblemente útil que fueron esos “impublicables primeros trabajos”, pues les posibilito crecer apartir  de ellos. Acaso yo no tengo el mismo derecho a crecer, apartir de mis pequeños cuentos.
  Pero así fue como me sentía en ese momento hoy después de un tiempo he podido reflexionar y meditar. Por eso estoy aquí sentado ante la PC con el procesador de texto encendido, para poder escribir este único prologo. Pues mientras lo hago reflexiono sobre cosas que hacen a un escritor, no solo su capacidad de imaginar mundos nuevos o la fluidez narrativa lo definen como tal. Para que un escritor sea tal debe de haber un componente básico, alguien que lo lea. Así es sin el lector no hay un escritor. Por eso cuando cierro la ventana para evitar que el humo, generado por mis colecciones de libros al arder, ingresen a mi casa juro no volver a leer nada. Apartir de hoy el poderoso televisor será mi credo, ya no mas Truman Capote, Dumas o cualquier otro que intente venderme falsedades como verdades. Espero que jamás nadie pueda leer esto.
AUTOR: Nicolás Federico Esteban Vilaró-Tronfi